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Cómo calcular las renovaciones de aire de una nave industrial

La unidad de diseño del enfriamiento evaporativo no son los watts sino el caudal de aire. Cómo se calcula, qué renovaciones por hora usar según el caso y los cuatro errores que arruinan el dimensionamiento.

Ingeniería CG International
Especialista en Enfriamiento Industrial
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Es la primera pregunta que hay que responder en un proyecto de climatización industrial, y es también donde más proyectos se tuercen. No se trata de cuántos kilowatts de frío necesitas: en enfriamiento evaporativo la unidad de diseño es el caudal de aire, y se expresa en renovaciones por hora.

Por qué no se dimensiona en «watts por metro cuadrado»

La regla de watts por metro cuadrado viene del mundo de la refrigeración, donde el objetivo es extraer una cantidad concreta de calor de un aire que recircula dentro de un espacio cerrado. Ahí tiene sentido: sabes cuánto calor entra, calculas cuánto tienes que sacar y dimensionas el equipo.

El enfriamiento evaporativo no funciona así. No extrae calor de un aire encerrado: sustituye continuamente el aire del edificio por aire exterior enfriado. Lo que se dimensiona, por tanto, no es capacidad frigorífica sino velocidad de recambio. Y esa velocidad se mide en renovaciones por hora.

Aplicar la regla equivocada es el origen de la mayoría de instalaciones decepcionantes. Si alguien te cotiza un sistema evaporativo con una tabla de toneladas de refrigeración, está usando la herramienta de otra tecnología.

La fórmula, y lo que esconde

El cálculo base es simple:

  • Volumen del espacio (m³) = superficie × altura promedio
  • Caudal necesario (m³/h) = volumen × renovaciones por hora objetivo
  • Número de equipos = caudal necesario ÷ caudal por equipo

Lo difícil no es la aritmética: es elegir bien las renovaciones objetivo y decidir sobre qué volumen se aplican.

Renovaciones por hora según el caso

Estos son los rangos con los que trabajamos, y conviene entenderlos como puntos de partida que el proyecto ajusta:

  • Confort general en nave alta: 15 a 25 renovaciones por hora. Es el rango habitual en almacenes y naves de manufactura sin carga térmica extrema.
  • Zonas con carga térmica de proceso: 30 a 60 renovaciones por hora. Hornos, fundición, tratamiento térmico. Aquí no basta con renovar: hay que barrer.
  • Espacios semiabiertos: el criterio deja de ser el volumen y pasa a ser la zona ocupada, porque tratar todo el aire de un espacio abierto no tiene sentido.

El detalle que cambia el presupuesto: la zona ocupada

Aquí está la parte que muchos cálculos ignoran y que puede duplicar o reducir a la mitad el número de equipos.

Una nave de 3,000 m² con 9 metros de altura tiene 27,000 m³ de aire. Pero la gente trabaja en los primeros dos o tres metros. Climatizar el aire que está a nueve metros de altura, donde no hay nadie, es gastar dinero en enfriar el techo.

Por eso el diseño serio distingue entre el volumen total del edificio y la zona ocupada. Se dirige el caudal hacia abajo, hacia donde está el personal, y se acepta que la parte alta de la nave quede más caliente —de hecho, conviene que quede más caliente, porque es por arriba por donde debe salir el aire—.

En la práctica esto significa que dos naves con la misma superficie pueden necesitar un número de equipos muy distinto según su altura, la ubicación de los puestos de trabajo y si el objetivo es confort general o alivio localizado.

Un ejemplo trabajado

Tomemos una nave de manufactura de 3,000 m² con 7 metros de altura libre, en operación de dos turnos, con carga térmica moderada de proceso.
  1. 1
    Volumen: 3,000 × 7 = 21,000 m³
  2. 2
    Objetivo: 20 renovaciones por hora, adecuado para confort general con algo de carga interna
  3. 3
    Caudal necesario: 21,000 × 20 = 420,000 m³/h
  4. 4
    Equipos: con unidades industriales del orden de 17,000 m³/h, salen aproximadamente 25 equipos

Si en lugar de confort general el objetivo fuera aliviar tres líneas de producción con calor radiante, el planteamiento cambiaría por completo: menos equipos, concentrados sobre esas líneas, con descarga dirigida y un caudal por puesto mucho mayor. Mismo edificio, proyecto distinto.

Los cuatro errores que vemos una y otra vez

1. Calcular sobre superficie y olvidar la altura. Dos naves de 3,000 m², una de 5 metros y otra de 10, tienen el doble de volumen una que la otra. La superficie sola no dice nada.
2. No prever la salida de aire. Es el error más caro de todos, y merece su propio artículo. Si el aire entra y no tiene por dónde salir, el sistema se ahoga y las renovaciones calculadas no ocurren nunca, por muchos equipos que instales.
3. Ignorar la carga térmica interna. Hornos, compresores, motores e iluminación aportan calor de forma continua. Una nave con carga interna alta necesita más renovaciones que una nave vacía del mismo tamaño, y esa diferencia se calcula, no se estima a ojo.
4. Usar tablas de nivel del mar en el altiplano. A 1,800 o 2,200 metros el aire es menos denso y la corrección por altitud es obligatoria. Es un detalle técnico que, omitido, desvía el cálculo de forma apreciable en buena parte del país.

Dónde entra el clima

Las renovaciones dicen cuánto aire mueves. Cuánto enfría ese aire lo dice el clima: el descenso de temperatura alcanzable depende de la temperatura de bulbo húmedo del aire exterior, que varía enormemente entre el Bajío, la frontera norte y el sureste húmedo.

Por eso un proyecto bien hecho tiene dos mitades: el cálculo de caudal, que depende del edificio, y el cálculo de salto térmico, que depende de dónde está ese edificio. Publicamos el detalle de ambas en las páginas de cobertura por zona.

Qué te pedimos para hacer el cálculo

Cuando llega una solicitud de cotización, esto es lo que necesitamos para dar un número serio:

  1. 1
    Superficie y altura libre de la nave
  2. 2
    Actividad y fuentes de calor de proceso
  3. 3
    Ubicación de los puestos de trabajo permanentes
  4. 4
    Horario y turnos de operación
  5. 5
    Localidad, para los datos climáticos
  6. 6
    Qué salida de aire existe hoy: extractores, louvers, portones

Con eso se calcula el caudal, se propone la distribución de equipos y se estima el ahorro. Es lo que hacemos sin costo antes de cotizar: puedes solicitarlo aquí o estimar primero tu ahorro con la calculadora del sitio.

Si quieres ver cómo cambia el planteamiento según el tipo de instalación, en soluciones por sector está desarrollado caso por caso: naves industriales, centros de distribución y talleres con calor radiante se dimensionan con criterios distintos.

Etiquetas:#renovaciones de aire#diseño instalaciones#cálculo caudal#nave industrial#dimensionamiento

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